dimecres 11 de gener de 2012

"De profundis clamavi cor meum, epur corde tua non contestat et anima mea non requiescat"


Hoy he terminado las clases a la 13:30, hacia un excelente día  con una potente luz, y me he ido directamente a su casa, porque he  sentido una  llamada  de profundis. A mi llegada he coincidido con mi hermano, siempre hierático y callado me ha cedido el paso. Perdida en una inmensa cama de una habitación rosa pálido, presidida por una cornucopia barroca  de madera  dorada al agua, con un lienzo de la sagrada  familia de Rafael , que  la ha acompañado durante toda su vida ,  dormía  plácidamente, sus facciones tan bellas como siempre pero ya desencajadas, presentaban una terrible fragilidad.
He aproximado mi rostro, ella lo deseaba, he cogido sus manos  y he notado su minúscula fuerza cuando las he puesto en mis mejillas, porque ha hecho el esfuerzo de buscarme con sus ojos. He recordado cuando me contaba que fue la segunda en tomarme en brazos cuando llegue a esta vida. En numerosas ocasiones me conto que mientras mi madre la trasladaban a la habitación desde el paritorio, ella me subía a pie  por las escaleras de la clínica con gran preocupación por si se caía o tropezaba.
Sé que soy su sobrino predilecto, su favorito, pues nunca se tomo la mas mínima molestia en disimularlo,  soy de los pocos que tienen acceso  libre a ella en estos momentos.
Hoy mientras le ofrecía agua y besaba su frente  me ha sonreído, mis primos (sus hijos) comentaban que también reacciona así, cuando llega  el momento de  la comunión.
Hace unos días cuando aun articulaba  palabras me preguntaba porque Dios no la quería aun a su lado, yo le contestaba,   ”simple cuestión de organización, Dios está  haciendo unas reformas, y  se dé muy buena tinta, que  las vas a inaugurar tu, pero sin prisas, en el arte es imprescindible la paciencia y Dios es todo arte”.
Y  ella, me replicaba,  tu siempre tan rabudo, tan burlón.


¡Qué difícil es morir, cuánto cuesta arrancar el alma!.

6 comentarios:

Carlos Galeon ha dit...

Deseo que todo vaya bien, y que la separación sea lo menos dolorosa posible. Hay almas nobles y sencillas para las que este momento no es duro, pues es tan solo una transición.
Un abrazo.

dapazzi ha dit...

Muchas gracias D.Carlos.

María ha dit...

Es más cruel tenerle miedo a la muerte que morir, dejó escrito Séneca.

dapazzi ha dit...

La crueldad solo puede existir mientras hay vida........ luego, ya nada.
Gracias María.

Luis Antonio ha dit...

Relato muy conmovedor. Me ha llegado muy adentro. Te felicito.

nuevotempletillo ha dit...

He encontrado este blog por casualidad y ¡me ha encantado! te seguiré leyendo, saludos desde tierras de quijotes y molinos